En corto, antes del detalle.
Casa familiar grande, construida en 1985, en el borde de la aldea de Seaia — en la práctica, la salida sur de Malpica de Bergantiños, villa marinera de la Costa da Morte, a 50 km al oeste de A Coruña. La parcela es un rectángulo de 26 × 64 m; detrás de la casa queda un jardín abierto de unos mil metros cuadrados. Salida directa a la carretera DP-4305; supermercado a 350 m, colegio a 700 m, playa a un kilómetro (unos quince minutos a pie, dos en coche).
La distribución es peculiar: tres niveles y, en cada una de las dos plantas habitables, cocina, baño y dormitorios propios. Son dos viviendas autónomas bajo un mismo tejado, unidas por una escalera interior. Abajo, en el semisótano, hay garaje para tres coches, almacén, una oficina y zona de barbacoa. El vendedor propone abiertamente destinarla a hotel rural.
La comprobación ha sacado tres cosas que el anuncio no dice: desde aquí no se ve el mar (medido, no deducido de las fotos), catastro y anuncio difieren en 115 m² y la planta primera necesita obra — en las fotos se ven manchas de humedad en las paredes, y la fachada norte está claramente lavada.
Por orden de importancia. El detalle, en cada pestaña.
Merece visita, con condiciones y con negociación. La base es buena y poco frecuente: parcela regular, casa legal dentro del núcleo, fibra, servicios a pie, un kilómetro hasta el océano. Lo malo se arregla con dinero — y por eso el precio debería descontarlo, cosa que hoy no hace.
Dos modelos independientes, alimentados con los mismos datos medidos, discrepan justo en esa línea: uno califica el precio de «justo en su límite superior», con techo de 240–250 mil; el otro lo considera «excesivo», con techo de 220 mil y primera oferta de 190–200 mil. Coinciden en tres puntos: no ir sin inspección técnica, no ir sin nota simple, y visitar el mismo día el competidor directo a 370 m (dos casas, 500 m², parcela de 1.000 m², cubierta y fachadas ya reformadas, por 200.000 €). → Evaluaciones completas